miércoles, 14 de junio de 2017

Tremendo planchazo



     Muy buenos días lectores y bienvenidos una vez más a Decídete a leer📖.

     En el día de hoy quiero hablaros sobre el último libro que he leído, y por qué no decirlo, que me ha dejado un regusto bastante amargo. Se trata de Escrito en el agua, la nueva novela que ha publicado la autora de La chica del tren, Paula Hawkins. 



      Creo que puedo afirmar que la mayoría de aquellos que leyesen La chica del tren hace tan solo dos años, estarían deseando disfrutar de la nueva novela de su autora. Al menos era mi caso, y no sé si es que tenía las expectativas muy altas o qué, pero siento que me he pegado un enorme batacazo. No es que sea algo horrible que no puedas coger ni con pinzas, no. Es una novela fácil de leer, entretenida, pero que se aleja mucho del thriller psicológico al que nos acostumbró Paula Hawkins en La chica del tren.

     Escrito en el agua se centra en la historia de una serie de mujeres que aparecen ahogadas en extrañas circunstancias en la localidad de Beckford. Nel Abbott, la última de ellas, estaba obsesionada con dar a conocer al mundo los detalles de las muertes de estas mujeres, lo que provoca que acabe en el fondo de la Poza de las Ahogadas. ¿Qué es lo que les sucede a las mujeres de esa localidad? ¿Qué es lo que le sucedió a Nel Abbott?

     Partiendo de esta premisa, podríamos esperar una gran novela de misterio e intriga, un thriller sorprendente que nos mantuviese con los ojos continuamente pegados al libro. Si a eso le sumas que Paula Hawkins intenta incluir elementos paranormales a lo largo de la narración, obtienes un caldo de cultivo perfecto para crear una novela de misterio que suponga un quebradero de cabeza para el lector.

Nada más lejos de la realidad, la novela no consigue crear un ambiente de misterio y suspense. Las piezas del puzle se nos van desvelando con cada intervención de los personajes y a mitad de la novela ya nos podemos figurar qué es todo lo que se cierne sobre la muerte de Nel Abbott. La trama no sorprende, lo que debería ser el principal requisito en una novela de suspense queda relegado a un segundo o tercer plano. En mi opinión, Hawkins se limita a contar la historia, en vez de mantener al lector intrigado hasta el final.

La historia de la Poza de las Ahogadas debería servir de eje sobre el que girase toda la historia, pero no es así, se nos describe de forma muy superficial, acompañada de unos personajes planos con los que no logras empatizar. Me costaría bastante señalar alguno que me hubiese gustado de verdad.
La estructura es muy similar a la de La chica del tren, encontramos varios personajes que proporcionan su propia visión de lo que sucede a lo largo de la historia, solo que en esta ocasión, encontramos un número mayor y las historias quedan muy abiertas, no se termina de profundizar en ellas, lo que provoca que el lector no se crea al personaje.
Me gustaría meterme más de lleno en este tema, pero no puedo hacerlo sin caer en spoiler.

     Aunque sea una visión muy negativa de la novela, es simplemente una opinión personal, no dudo que haya gente a la que le haya maravillado el libro, pero no es mi caso. Puede que esperase algo similar a su anterior novela y que simplemente me haya visto defraudado. Si queréis que os dé opinión, leed El guardián invisible de Dolores Redondo, tiene una trama muy similar y se os quedará un mejor sabor de boca.

     Un saludo a todos y hasta la próxima 😊.

miércoles, 31 de mayo de 2017

Lazos fraternales



     —Echo de menos a mamá y papá.

     La joven vio cómo los ojos de su hermano se iban tornando cristalinos, temblorosos, inseguros. Corrió a abrazarlo, lo apretó contra su pecho y dejó que se desahogara. Debía ser fuerte, sentía que debía protegerlo. La llegada al centro de acogida había supuesto un fuerte varapalo para ambos, pero era su hermano quien peor lo estaba pasando con este improvisado cambio.

     Poco tiempo después de la llegada de los dos hermanos al centro, una familia se presentó dispuesta a adoptar a la joven. El proceso administrativo se solucionó en unos pocos días en los que intentó preparar a su hermano para lo que estaba por venir. El chico era pequeño, debilucho y extremadamente dependiente. Ella se afanaba en buscarle nuevas amistades, hobbies o cualquier otra cosa que pudiese evadirle del dolor que experimentaba desde tiempo atrás, pero por mucho que lo intentase no podía separarlo de ella ni un momento.

     El día de la marcha fue tan difícil como se esperaba. A ella ya le resultaba lo bastante duro abandonarlo en aquel lugar. No pudo dejar de llorar pensando en qué sería de él. Se autoconsolaba diciéndose que igual de ese modo su hermano lograría abrirse al mundo, pero no confiaba en lo que ella misma se decía. Tenía que conseguir que cambiase su actitud frente a los demás, que estuviese dispuesto a hacer nuevas amistades y aumentar su autoestima para que ganase confianza poco a poco. El momento de su marcha fue lo más doloroso que había soportado hasta entonces. El niño no podía dejar de llorar, se agarraba a su pierna como si su vida dependiese de ello. Ni siquiera las cuidadoras del centro podían separarle de ella. La joven se agachó a su lado, lo abrazó con todas sus fuerzas y no pudo reprimir las lágrimas que empezaban a resbalarle por la mejilla. 

     —Sabes una cosa—le dijo agarrándole la cara con las dos manos—tengo un regalo para ti.
     
     El chico levantó la cara dejando a la vista unos ojos rojizos e hinchados. Se pasó el dorso de la mano por la nariz y volvió a aferrarse con fuerza a su pierna.

     —Es una pulsera, pero no es una pulsera cualquiera. Se trata de una pulsera de la suerte. Verás que si la llevas contigo, conseguirás todo lo que te propongas. Nada malo podrá pasarte. Cada vez que te sientas triste, mírala y piensa qué es lo que te gustaría que cambiase. Con paciencia la pulsera te conducirá a alcanzar aquello que desees.

     La joven le colocó la pulsera en la muñeca y la ató bien fuerte para que no se le cayese. El chico cedió y soltó la pierna derrotado mientras veía a su hermana camino del coche que la esperaba frente al edificio.

     Al poco tiempo de aquel suceso, dos hombres fueron al centro de acogida y se decidieron a adoptar al chico. Lo trataron como si se tratase de su propio hijo. Le dieron un hogar. Fue a una buena escuela en la que hizo montones de amistades y se graduó con una estupenda calificación. Siempre llevaba consigo la pulsera, la cuidaba y la contemplaba pensando en el día en que se la dio su hermana. Gracias a ella había sido capaz de reunir las fuerzas que le condujeron hasta su actual vida.
 En varias ocasiones pidió a sus padres que contactasen con el centro para saber la dirección a la que había sido llevada su hermana. En la dirección que les proporcionaban las cuidadoras no había nadie que se llamase como ella. Preguntaron a los actuales propietarios si sabían dónde se habían podido mudar las personas que antes vivían allí, pero desconocían su actual paradero y no tenían siquiera un número por el que poder localizarlos. 

     Pasaron diez años sin que el chico tuviese ningún rastro de su hermana. Comenzó a centrarse en su nueva vida, pensando que no había querido saber más de él. Podría haber pedido su dirección al centro y haberlo encontrado. Sus padres seguían viviendo en la misma casa, aunque él se hubiera mudado, podrían facilitarle la dirección de su nuevo domicilio. Se sentía confuso, seguía llevando la pulsera que le dio el último día que se vieron. Era el único recuerdo que guardaba de ella y aquello que le había dado fuerzas para seguir durante tanto tiempo.

     El hombre iba de camino al trabajo cuando algo le llamó la atención al pasar frente a un quiosco. Pudo reconocer la cara de su hermana en la portada de un diario. Cogió el periódico nervioso sin reparar en el titular. Era ella, estaba seguro, solo que la vitalidad que la caracterizaba antaño no se veía reflejada en aquella imagen. La noticia hablaba de una mujer entre 35-40 años que se suicidó debido a los abusos sexuales que recibió por parte de su padre adoptivo. Este la mantenía recluida en el sótano de su casa sin ningún contacto con el exterior. Los vecinos avisaron a la policía debido al mal olor que desprendía el cuerpo, lo que propició la detención del agresor.

     El hombre sentía un fuerte dolor de cabeza que le oprimía por dentro como queriendo volarle los sesos. Cogió el periódico e indicó a un taxista que le llevase al cementerio donde había sido enterrada su hermana. 
Buscó entre las lápidas el nombre con el que ahora se la conocía y se desplomó sobre su tumba al encontrarla. Nunca nadie había oído un grito tan desgarrador como el que profirió aquel hombre. Se quedó allí, durante horas, abrazado a la tumba de la mujer que le había regalado su suerte. Cuando el dolor se apoderó de su mente por completo, se levantó. Miró la lápida con un gran remordimiento, se desabrochó la pulsera y la ató con fuerza en uno de los extremos de la cruz que la coronaba. 

—Gracias por todo.

lunes, 10 de abril de 2017

Reseñas de febrero y marzo



     Buenos días y bienvenidos de nuevo a Decídete a leer.

     En el post de hoy os traigo unas cuantas “reseñas” sobre los libros que he leído en el mes de febrero y marzo. Como ya os dije, no son gran cosa, así que he decidido unirlas en único post para que el contenido fuese un poco más contundente.

     El primer libro del que quiero hablaros es El asesinato de Sócrates de Marcos Chicot. Esta novela quedó finalista en el Premio Planeta 2016 por detrás de Todo esto te daré de Dolores Redondo. 
Bueno, antes de comentar nada quiero decir que pensé que se trataría de una novela ficticia con tintes históricos y resultó ser una novela histórica con tintes ficticios, lo que provocó que me resultase un tanto tosca al principio.

     A pesar de que Chicot utiliza un lenguaje sencillo, se arma de una gran cantidad de tramas que suceden de manera independiente y que se van uniendo lentamente, haciendo que resulte más complicado empatizar con los personajes hasta bien avanzada la historia. Atendiendo al título de la novela, podría pensarse que toda ella gira en torno a la figura de Sócrates, pero en realidad éste actúa como personaje enlace o intermediario entre las diferentes tramas que nos encontramos en la historia. Uno de los personajes que mayor importancia tiene en la novela es el de Aristón, el cual me sorprendió por la gran brutalidad con la que le caracteriza Chicot, he de admitir que a medida que iba leyendo deseaba con más fuerza que acabasen con él. Se trata de un personaje despreciable y a mi entender el mayor acierto del autor en toda la novela, es gracias a él que encuentras una motivación para seguir leyendo. Por otro lado, destaca el personaje de Perseo, el héroe de esta historia, un hombre que tiene que superar una gran cantidad de obstáculos a lo largo de su vida. Será la antítesis de Aristón. No quiero aventurarme a contaros nada más por si tenéis pensado leer la novela, si es así, os recomendaría cogerla con calma y tiempo ya que consta de casi 800 páginas.

     El segundo libro que leí el mes de febrero fue La vuelta al mundo en 80 días de Julio Verne. En este caso me llevé un poco de decepción ya que, al leer el libro tuve la sensación de no descubrir cosas nuevas que no conociese ya por sus adaptaciones en series o películas.  En la novela encontramos una paradoja que es lo que dota a la historia de un mayor encanto. Se nos presenta a Phileas Fogg como un personaje que tiene todo perfectamente calculado, un hombre recto, un gentlemen de la alta sociedad inglesa al que no se le escapa ningún detalle, pero al final de la novela, la trama se resuelve debido a que Fogg ha tenido un error en sus cálculos y han podido regresar a tiempo para ganar su apuesta de recorrer el mundo en 80 días. Me pareció un buen recurso que contrasta con la descripción que se nos ofrece durante toda la novela del personaje principal.

     En tercer lugar, me decidí a leer El guardián invisible, la primera parte de la trilogía del Baztán de Dolores Redondo y que se estrenó en cines el mes pasado. Esta novela aúna el misterio y la intriga con lo paranormal. Me pareció una novela entretenida, fácil de leer y en la que encontramos una gran cantidad de figuras de la mitología vasca que enriquecen la lectura. En ella se nos narra la historia de Amaia Salazar, una inspectora de homicidios que tendrá que dar caza al asesino en serie que atemoriza a las jóvenes de Elizondo. A esto debemos sumarle el trauma personal que reaparece en Amaia al volver a su pueblo natal y que hace que la investigación se complique cada vez más. Me gustaría haber visto la película para poder compararla con el libro, pero aún no he tenido la oportunidad.

     Como punto menos importante, decir que releí de nuevo La Metamorfosis de Franz Kafka para la clase de literatura. Es impresionante cómo después de haberla leído por tercera vez sigo descubriendo cosas nuevas que no había apreciado en las anteriores lecturas, además, al comentarla con los compañeros de clase te das cuenta de las diferentes visiones que tiene la gente sobre esta novela y los diferentes puntos de vista desde los que puede ser abordada. Es un libro que no puede quedar en la lista de pendientes de ningun lector.

     Por último, leí Cuando me veas, el último libro publicado por la escritora de fantasía Laura Gallego. He de decir que había escuchado maravillas de la forma que tiene Laura Gallego de escribir, orientada siempre a un público juvenil. No había leído hasta entonces ninguna de sus novelas y con esta no se me ha quedado un buen sabor de boca. Me pareció que la historia que nos cuenta no tiene un atractivo más allá de que la protagonista tiene la capacidad de volverse invisible. Lo leí y quedé desencantado, puede que tuviese las expectativas muy altas con esta autora y con esta novela no llegó a transmitirme todo lo que esperaba de ella. Tuve la impresión de que la historia era muy simple, y que podría haber sacado mucho más partido al personaje de Valentina. Como punto positivo, destacaría la importancia que se le da a la multiculturalidad durante la obra, además de la lucha de la autora contra los clichés racistas que siguen existiendo en nuestra sociedad. Estoy seguro de que volveré a leer algo de Laura Gallego y que me quitará el regusto amargo que me ha dejado con esta novela.

     Espero que os haya gustado el post e igual tenéis alguna opinión distinta de la mía, si es así estaría bien que la dejaséis en los comentarios. Pronto os subiré un nuevo relato para que podáis leerlo, así que atentos a la próxima publicación.

     Un saludo.